lunes, 18 de mayo de 2009

Factores, Respuesta y Especulación de lo que viene

Los factores que hicieron que el temblor fuera más fuerte fueron la presencia de arcillas blandas en una zona bien delimitada del Valle de México. Sin embargo no en toda la ciudad se cuenta con este suelo blando, existen partes más estables por lo que en diferentes partes de la ciudad el temblor no fue de la misma intensidad.

Otros factores que pudieron incrementar el daño pueden ser la falta de información e infraestructura que se tenía en las construcciones y el gran crecimiento que hubo durante esos años en la ciudad. Sin embargo el lugar donde hubo más daños fue el centro de la ciudad de México, lugar que no había sufrido cambios en un largo tiempo, pero, en el centro de la ciudad existen arcillas lacustres, lo que incrementa el movimiento de las ondas.

La respuesta del estado fue muy mal organizada. Miguel de la Madrid, presidente en esa época, tardo tres días en dirigirse a la nación y tomo otro tanto en comprender la magnitud de la catástrofe. Sin embargo, la reacción de la población civil fue inmediata, improvisando estaciones de auxilio y contribuían todos en ayuda de los demás, donando cosas, buscando en los escombros, etc. Se organizaron brigadas de estudiantes de medicina, ingeniera y ciencias. La UNAM cerró puertas una semana aunque esta no fue afectada por el temblor, lo que ayudó a que los estudiantes que desearan unirse a las brigadas, lo hicieran.

No solo el presidente tardó, el ejército y la policía también tardaron en llegar y al inicio se limitaron a “resguardar” los edificios destruidos.

La noticia corrió por el mundo y diversos países enviaron ayuda a México; ropa, víveres, equipos de auxilio, primeros auxilios, casas de campaña gigantes (para 50 personas), equipos de supervivencia, potabilizadores de agua, etc. Algunas otras versiones dicen que estos equipos fueron entregados a miembros del gobierno de Miguel de la Madrid y no fueron recibidos por los socorristas de la Cruz Roja Mexicana o a la población que estaba organizando toda la ayuda comunitaria.

Durante el temblor, en la Ciudad de México, el gobierno reportó la muerte de entre 6 y 7 mil de personas y supuso que la suma podría ser de 10 mil muertes. Hay otras personas que con la apertura de información de varias fuentes de registro, aproximó 35 mil muertes y otras fuentes dicen que la suma rebasa los 40 mil muertos. Lo que sucedió fue una muerte masiva, sean 10mil o 40 mil, daño en la población y en la infraestructura de toda la ciudad y partes de otros estados de México.

Muchos edificios representativos de diferentes zonas fueron destruidos completamente y las vidas de todas las personas que vivieron este temblor fueron marcadas. Por nuestra parte conocemos a varios adultos que tienen diferentes (pero no menos impresionantes) anécdotas de cómo vivieron esos días. Ver las calles, los edificios, todo moviéndose de una manera impresionante, las cosas que ellos pensaban más sólidas e inmutables se movían como gelatina, ¿y después? … Después vieron su ciudad en ruinas, personas en las calles y vieron como el edificio de al lado (que ciertamente pudo haber sido el suyo) estaba en el suelo……….. una sensación fría recorrió todo su cuerpo, abrazando a tus seres queridos te lamentas por la desgracia mayor que tuvo el vecino…… sintiéndote por lo menos un poco calmado de tener a quienes más amas a tu lado y sin embargo temes que vuelva a repetirse el desastre y buscas no regresar a aquella estructura que antes te parecía firme y ahora te parece un ataúd. Muchas personas vivieron esto y muchas otras lo vivieron diferente, pero los que vieron su ciudad en esas ruinas marcaron su vida.


En fin, la mala respuesta del gobierno y la organización de las poblaciones sin ayuda de éste, hizo que las personas comenzaran a tomar más conciencia. Tres cosas eran claras, primero, el gobierno debería de servir al pueblo y ayudarlo en las catástrofes con la mayor eficiencia posible; segundo, esto no sucedió, o falto voluntad del gobierno o falto preparación de éste; y tercera y última, tal descaro había abierto los ojos a todos, necesitaban un mejor gobierno.



Pregunta final: ¿Creemos que algo así podría volver a pasar?
No, podría pasar peor ya que la ciudad ha crecido mucho más, sin embargo también podría ser un daño menor por las nuevas tecnologías que se utilizan en los edificios además de las alertas. Lo más seguro es que con las precauciones que dejó la catástrofe del 85 la ciudad este mejor puesta para recibir un terremoto de tal magnitud y sus intensificaciones en el suelo del Valle de México, además estaremos mejor informados de cuando habrá un terremoto y sonaran alarmas por la ciudad (como lo hacen en el Colegio Madrid).

Así que creemos que puede volver a ocurrir un terremoto de tal magnitud, sin embargo ya no será la misma situación, estamos mejor preparados y más prevenidos.

El pilón

De un estudiante de secundaria:

"Yo vivia en pleno corazon de la colonia Roma. A espaldas de la Avenida Insurgentes y a media cuadra de Alvaro Obregón. Dormía, ya que inicié la secundaría días antes y por la tarde. Me desperté de repente como si fuera un sueño, y nunca entenderé porqué mis primeras palabras cuando me incorporé fueron "ya se cayo un edificio"... vi a mi madre sentada en el sillòn frente a mi cama, blanca como papel, tratando de tranquilizarme.

Cayó poco a poco un librero, que hizo un ruido tremendo al romperse todos los vidrios. Un espejo enorme que estaba en el pasillito, una pecera que utilizaba como dulcero para mis golosinas y otros adornos que estaban en la sala. Mi cama se movía como si hubiera sido una lancha en el lago de Chapultepec, cuando la mueves a propósito.

Vivíamos en un octavo piso, pero fue la gracia de Dios y lo exigente del Arquitecto que construyó ese edificio lo que hoy nos permite seguir viviendo. Mi papá bajó a tirar la basura y fue subiendo poco a poco, temiendo ya no encontrarnos. Al salir, no se veía nada. Todo era blanco.

Cuando empezamos a ver lo que había sucedido, zona de guerra tal cual. Edificios derrumbados, gente gritando, llorando. Otros corriendo y unos más detenidos como si les hubieran pegado los pies a la tierra, sin vida en los ojos... eso me impactó. Cuando esa misma noche se escuchaban los ruidos de los que intentaban sacar a los sobrevivientes del edificio en la esquina.
Era más alto que el de nosotros, y cayó sobre Álvaro Obregón. Si hubiera caído al lado contrario, no lo estaría contando ahorita. Por las noches se veían los incendios a lo lejos, y días después el olor... horrible.

Al regresar a la escuela nos enteramos de que algunas compañeras que no conocíamos todavía, ya no estaban con nosotros. Compañeros de la primaria que entraron a otras escuelas, como la 3, para varones, unos salieron de entre los escombros y otros ya no lo lograron. Si bien hubo actos de rapiña, gente que se aprovechó de la situación para su provecho, también hubo grandes muestras de solidaridad internacional. Llegaba ayuda, aunque no se supo distribuir.

Se formaron los topos, que incluso han ayudado a nivel internacional. Se supo mostrar valor para ayudar a quienes estaban peor que nosotros. Preparados para algo así, jamás estaremos. Por muchos simulacros que se hagan, éstos no asemejan para nada la angustia y el terror de vivir un terremoto real."

La ayuda llegó de muchsimos paises y trato de repartirse entre la gente nesesitada, que desesperada roaa lo que pudiera o quedará en uen estado para buscar sorellevar esos momentos, se demostro la solidaridad Internacional y tamién el esfuerzo de los voluntarios de la ciudad.

Testimonios y Consecuencias III Dimensión Infantil

La dimensión infantil:
"Tenía apenas 9 años. Estaba recostado en un sillón. Mi madre estaba peinando a mi hermana Faridee, a quien llevarían posteriormente al kinder...
Mi papá me urgía a ponerme el uniforme de la primaria... justo a las 7:19, comenzó el sismo. Primero, la sensación fue de vaivén... De inicio fue suave, pero pronto comenzó a agitarse más la tierra.
Mi madre me dijo que estaba temblando. Yo a esa edad no sabía qué era un temblor. Temí y la abracé.... El espejo de la sala, de unos quince kilogramos, se mecía como si fuese de plástico. Se caían cosas del juguetero, del librero y de la alacena".

Otro:
“Yo 4 años, mi hermanita 2 (a punto de ser 3) y mi mamá estaba embarazada de mi hermano, quien nació un mes después del temblor.... Mi mamá nos despertó cuando el temblor se incrementó, y le pedía a mi padre que la ayudara a pasarnos bajo la litera porque con su barrigota no podía; yo brinqué bajo la litera y vi que algunos cuadros y fotos de la pared se movían; mi hermana lo único que quería era dormir.

Nosotros vivimos en la Gabriel Hernández, atrás de La Villa, pero como la casa esta a las faldas del cerro, sí se sienten fuertes los sismos. Regresando al tema, ese día mi mamá prendió una mini tele de pilas, y ahí me forjé una consciencia sobre los terremotos, los estragos, las muertes...

Una de mis tías con las que hemos vivido toda la vida trabaja en la SSP; en aquel año, las oficinas estaban a un lado de Tlaxcoaque, cerca de Pino Suárez, en el mero Centro del DF, donde muchos edificios se cayeron, incluso su propio centro de trabajo se hundió 2 pisos; ella se encontraba arreglando en los baños del 7o piso, siempre le gusta llegar temprano y fue precisamente donde le agarró el temblor. Ella usaba tacones, pero a partir de este evento dejó de usarlos porque tras su escape del edificio no pudo correr o se caía.

Gracias a Dios se salvó, pero muchos de sus compañeros no, y dice que veía patrullas llenas de cadáveres que sacaron del edificio. Cuando llegó a nuestra casa, estaba hecha un mar de lágrimas; sus fuertes golpes en la puerta me sobresaltarn, pero al escuchar las cosas que contaba me daban miedo. De hecho, cuando a veces pasábamos por el Centro y veíamos los edificios como esqueletos (sin ventanas, cuarteados, sostenidos por maderas), me daba muchísimo miedo de que se cayeran... “
Uno más:

“Yo tenía 5 años cuando pasó todo eso. Recuerdo muy bien que cuando empezó el temblor, mi mamá, que estaba en la cocina, me gritó para que despertara a mi papá, que estaba durmiendo en el cuarto.
Me dijo: dile a tu papá que está temblando. Yo no sabía lo que significaba "está temblando", pero hice lo que mi mamá me dijo.
Más tardé en querer gritarle a mi papá que lo que él ya se había despertado. Recuerdo que me abrazó y miró hacia el techo, lo cual yo también hice. El foco del cuarto se movía de tal manera que parecía que alguien lo estuviera sacudiendo. Mi papá corrió conmigo en sus brazos y nos quedamos en el dintel de la puerta del departamento.
Ahí ví como un tinaco se caía. Eso me impactó. Pero lo que más me ha quedado en la memoria es una de las réplicas que hubo el día siguiente en la noche.
Estaba viendo Topo Gigio y estaba tomando mi leche cuando de nuevo comenzó a temblar. Todo mundo ya estaba con pánico por lo que había sucedido.
Mi mamá me sacó a la calle y de repente se fue la luz. Recuerdo a una señora que gritaba e imploraba a dios que "nos perdonara" por lo que hemos hecho. Estuvimos en la calle todos los vecinos alrededor de dos horas. Fue impactante. “

Testimonios y Consecuencias II

Graciela Valencia, vive en el edificio Michoacán, a un lado del edificio Nuevo León que se derrumbó con aquel terremoto.
Aún dormía cuando empezó a temblar, y al lograr salir de su casa se encontró con la imagen que hoy recuerda bien:

"Caía el edificio y salía la gente, la que estaba bien, de las ventanas, y fue una cosa espantosa, que ahorita me acuerdo y todavía me pongo chinita… fue horrible…

" Anecdotas de “Los Topos”

Héctor Méndez trabajaba como contador público, y ese día dejó su trabajo y se dedicó a ser voluntario en desastres:

"Yo llegué aquí a las 9 de la mañana... Yo sabía que no me podía quedar ahí en mi casa, viendo la televisión, oyendo el radio, yo sabía que tenía que venir... La gente le pide a Dios ayuda, y Dios a ti te mueve para que vayas a ayudar", cuenta Héctor.

Arturo Torres era mecánico, su camión pasaba por Reforma a diario, y ese día, al ver la tragedia, simplemente, se bajó:
"Al llegar aquí a este edificio, ver tanta gente, ver todos los edificios colapsados, como el edificio Nuevo León, ver tanta gente llorando, tanta gente herida, muertos gritando, fue un impacto muy duro para mí", recuerda Arturo.

A partir de esa tragedia, se hicieron comunes los simulacros de sismo que a todos nos tocaron más de una vez en la escuela. También, cobró fama la solidaridad mexicana y quedó en claro lo que actualmente ha vuelto a ser evidente: la ciudadanía de nuestro país reacciona ante las tragedias con mayor eficacia que el gobierno.

Otros testimonios interesantes:

Ama de casa: Yo nacería 40 días después del terremoto.
Aquel 19 de septiembre, mi madre no entendió la dimensión real de los hechos hasta que salió a la calle, a buscar dónde pasar la noche.

Se había terminado de bañar y vio a mi papá salir de la regadera corriendo y tomar a mi hermano de seis años. Ella abrazó a mi hermana, de cinco, "pero yo no sentí que fuera muy fuerte el terremoto", dice. "Y nos quedamos parados frente a la puerta de la recámara... Oí un ruido horrible y vi correr la mesa del comedor como si alguien la moviera. Es tan rápido que no alcanzas a entender. Pensé que era brujería.”

“ Luego oí un golpe en el baño y vi el azulejo tirado. Se calmó el temblor y al poco rato empecé a sentir que la loseta brincaba. Entonces, comencé a escuchar gritos y a ver los edificios caer. El ruido de la tierra al temblar es particular... Mucha gente corría en las calles, cubiertas de polvo... Durante meses pasé todos los días frente al edificio que abandonamos. Bajaba del taxi, veía que siguiera en pie y me iba. Sólo así podía conciliar el sueño."

Testimonios y Consecuencias I

Anécdota de mi madre:
Despertó sobresaltada por el temblor y el estruendo de las cosas que caían de las casa vecinas, todos los objetos de vidrio que al golpear el piso reventaban y hacían un ruido ensordecedor.

Pero cuenta que lo que más asustaba era el temblor del día siguiente, era tal el estado de temor de la gente que incluso aquellos que se mantenían escépticos salían corriendo de sus hogares.


Anécdota de mi abuelo:

Mi abuelo nos contaba que un compañero suyo que trabajaba prácticamente junto a él fue una de las miles de víctimas del siniestro, pues mientras el y su familia desayunaban el edificio donde vivirán se cayó por completo sepultándolos a todos, dejándolo a el y a los 4 miembros de su familia sin posibilidades de salvación

Fue un tiempo de duelo en todo el país, de reconstrucción y re planeación de la forma de construir hospitales y edificios de servicio público para evitar casos como el de aquellos 19 niños que sobrevivieron, recién nacidos todos, tras ser sepultados bajo un hospital.

Las autoridades reconocieron entonces 9 mil 500 muertos, 150 mil damnificados, 53 mil edificios afectados, de los cuales 757 se colapsaron y tuvieron que ser demolidos; daños millonarios en infraestructura, vivienda y servicios públicos que paralizaron a la ciudad. Pero la gente asegura que esto no es ni un reflejo de la dimensión de los daños.

Mucha gente quedo sin servicios de luz eléctrica y agua potable, El eco del día siguiente sólo logró acrecentar la paranoia y él terror que ya reinaban sobre la ciudad y sus habitantes desesperados por encontrar a sus familiares entre los escombros o de lograr salir de una tumba de vidrio, concreto y varilla.

Gente emparedada entre bloques de cemento, fugas de gas que aumentaba el riesgo de las labores de rescate, saqueadores que aprovechaban la confusión robando los pocos bienes en buen estado. El Hotel de México, el Cine Regis, el Centro Médico, los foros de Televisa, los edificios de la Unidad Tlatelolco,… convertidos en acordeones de concreto, humeantes y polvosos.



viernes, 24 de abril de 2009

El desastre

El temblor fue registrado a las 7:19 am en la ciudad de México, estando el epicentro en el océano pacifico frente a las costas de Michoacán(17º06’N 102º05’O) ,con una intensidad de 8.1 grados Richter, duro 2 minutos aprox. tuvo movimientos oscilatorios y trepidatorios a la vez. Fue causado por la subducción de la placa de cocos por debajo de la placa del norteamericana.

El gobierno en ese momento reporto unas 6 o 7mil muertes, años después se calculo que las cifras rebasaban las 35mil, hubo 30mil estructuras destruidas y mas de 68mil dañadas,