lunes, 18 de mayo de 2009

Testimonios y Consecuencias III Dimensión Infantil

La dimensión infantil:
"Tenía apenas 9 años. Estaba recostado en un sillón. Mi madre estaba peinando a mi hermana Faridee, a quien llevarían posteriormente al kinder...
Mi papá me urgía a ponerme el uniforme de la primaria... justo a las 7:19, comenzó el sismo. Primero, la sensación fue de vaivén... De inicio fue suave, pero pronto comenzó a agitarse más la tierra.
Mi madre me dijo que estaba temblando. Yo a esa edad no sabía qué era un temblor. Temí y la abracé.... El espejo de la sala, de unos quince kilogramos, se mecía como si fuese de plástico. Se caían cosas del juguetero, del librero y de la alacena".

Otro:
“Yo 4 años, mi hermanita 2 (a punto de ser 3) y mi mamá estaba embarazada de mi hermano, quien nació un mes después del temblor.... Mi mamá nos despertó cuando el temblor se incrementó, y le pedía a mi padre que la ayudara a pasarnos bajo la litera porque con su barrigota no podía; yo brinqué bajo la litera y vi que algunos cuadros y fotos de la pared se movían; mi hermana lo único que quería era dormir.

Nosotros vivimos en la Gabriel Hernández, atrás de La Villa, pero como la casa esta a las faldas del cerro, sí se sienten fuertes los sismos. Regresando al tema, ese día mi mamá prendió una mini tele de pilas, y ahí me forjé una consciencia sobre los terremotos, los estragos, las muertes...

Una de mis tías con las que hemos vivido toda la vida trabaja en la SSP; en aquel año, las oficinas estaban a un lado de Tlaxcoaque, cerca de Pino Suárez, en el mero Centro del DF, donde muchos edificios se cayeron, incluso su propio centro de trabajo se hundió 2 pisos; ella se encontraba arreglando en los baños del 7o piso, siempre le gusta llegar temprano y fue precisamente donde le agarró el temblor. Ella usaba tacones, pero a partir de este evento dejó de usarlos porque tras su escape del edificio no pudo correr o se caía.

Gracias a Dios se salvó, pero muchos de sus compañeros no, y dice que veía patrullas llenas de cadáveres que sacaron del edificio. Cuando llegó a nuestra casa, estaba hecha un mar de lágrimas; sus fuertes golpes en la puerta me sobresaltarn, pero al escuchar las cosas que contaba me daban miedo. De hecho, cuando a veces pasábamos por el Centro y veíamos los edificios como esqueletos (sin ventanas, cuarteados, sostenidos por maderas), me daba muchísimo miedo de que se cayeran... “
Uno más:

“Yo tenía 5 años cuando pasó todo eso. Recuerdo muy bien que cuando empezó el temblor, mi mamá, que estaba en la cocina, me gritó para que despertara a mi papá, que estaba durmiendo en el cuarto.
Me dijo: dile a tu papá que está temblando. Yo no sabía lo que significaba "está temblando", pero hice lo que mi mamá me dijo.
Más tardé en querer gritarle a mi papá que lo que él ya se había despertado. Recuerdo que me abrazó y miró hacia el techo, lo cual yo también hice. El foco del cuarto se movía de tal manera que parecía que alguien lo estuviera sacudiendo. Mi papá corrió conmigo en sus brazos y nos quedamos en el dintel de la puerta del departamento.
Ahí ví como un tinaco se caía. Eso me impactó. Pero lo que más me ha quedado en la memoria es una de las réplicas que hubo el día siguiente en la noche.
Estaba viendo Topo Gigio y estaba tomando mi leche cuando de nuevo comenzó a temblar. Todo mundo ya estaba con pánico por lo que había sucedido.
Mi mamá me sacó a la calle y de repente se fue la luz. Recuerdo a una señora que gritaba e imploraba a dios que "nos perdonara" por lo que hemos hecho. Estuvimos en la calle todos los vecinos alrededor de dos horas. Fue impactante. “

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